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ensayo del cantar del mio cid

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ensayo del cantar del mio cid

Mensaje  Admin el Vie Ago 29, 2008 5:34 pm

CANTAR PRIMERO


La odisea del cid




CAPITULO I


El Mío Cid es desterrado por el rey Alfonso que fue engañado por envidiosos, acusándolo de traidor. El Cid dispuesto a aceptar la decisión de su rey, a quien estima mucho por ser su señor, con humildad ante se marcha de la ciudad de castilla seguido por los suyos; en su primera parada llega a las tierras de Burgos, donde le espera una enorme sorpresa por parte de su rey.



CAPITULO II


En las afueras de Burgos el Cid y su compañía montan un campamento, con la esperanza de que el pueblo de Burgos los acoja, pero se llevan la sorpresa que el rey Alfonso ha dado la orden de no ayudar a Mío Cid ni nadie que lo acompañe, en caso que alguien le prestase ayuda al Cid o a cualquier otro que actué en su nombre, este tendrá que ser desterrado por desobedecer los mandatos del supremo.


Cid necesita dinero por tal motivo llena unas arcas de arena y acude a Martín Antonilez, para que este se encamine donde los judíos burgaleses Raquel y Vidas para que estos guarden las arcas que supuestamente para ellos están llenas de oro y ha cambio den plata al Cid, con la promesa de que las arcas sean abiertas tiempo después que el Cid se halla marchado. A los judíos por el bien de ellos se les recomienda guarden silencio.











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CAPITULO III


Luego de haber entregado las arcas el Cid emprende su viaje hacia la ciudad de San Pedro pero antes se dirige a la iglesia de Santa Maria para encomendarse al señor durante su viaje, el Cid es un hombre muy creyente y no hay acción que realice que no sea o en nombre de Jesucristo o de su omnipotente Dios.



CAPITULO IV


El Cid se despide de su esposa doña Jimena y sus dos hijas a quienes deja en manos del abad don Sancho para que este las cuide mientras su regreso; da la orden a sus seguidores que se preparen para salir al amanecer cuando cante el gallo y después de que se acabe la misa.


Prosigue su camino hacia el destierro, acompañado de Martín Antonilez y muchos otros guerreros que han venido a reunírsele.




CAPITULO V


En el último día que el Mío Cid tiene para abandonar la ciudad de castilla tierras del rey Alfonso, en un sueño se presenta el arcángel Gabriel y le dice que emprenda su viaje durante la noche para que no corra el riesgo que el rey lo mande a seguir.


Entra el Mío Cid al reino moro de Toledo, en donde sufre un combate con Castejon tomando varias riquezas que distribuye entre sus acompañantes. De estas tierras se marcha con mucha prisa para no correr el riesgo de emprender una nueva guerra con el apoderado de estos territorios.












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CAPITULO VI


Mío Cid marcha a tierras de Zaragoza y mediante una celada conquista de la ciudad de Alcocer, mostrando gran clemencia a sus habitantes; el rey moro de Valencia envía contra el un gran ejercito con el encargo que recuperen Alcocer y lleven vivo al Cid ante la presencia del rey.




CAPITULO VII


Cid emprende batalla contra los moros seguidores del Islam, donde sale victorioso y ganando un gran botín que recoge y envía la rey Alfonso, por manos de Minaya, en este rico presente van treinta caballos enjaezados.




CAPITULO VIII


Mío Cid es apreciado por los moros del reino de Alcocer, de los cuales deja con mucha tristeza.

El rey Alfonso recibe el presente del Mió Cid con mucho agrado pero se niega a levantar el destierro del Cid, aunque, permite que cualquiera que desee seguirlo sea libre de hacerlo y no tendrá ningún obstáculo por parte del propietario de las tierras de castilla.



CAPITULO IX


La noticia que el Cid se encontraba en tierras del conde de Barcelona no tardo mucho en llegar a oídos del conde Don Ramón Berenguer; quien de inmediato acude contra el Cid con gran golpe de gente armada; el conde es vencido y pierde la propiedad de la famosa espada Colada; también resulta prisionero del Cid quien le propone que después de que pruebe bocado de comida lo dejara en libertad, la obstinación del conde lo deja como prisionero por varios días, hasta que desiste de su capricho y queda en libertad junto a cuatro de sus hombres.







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CANTAR SEGUNDO


Matrimonio con la traicion




CAPITULO I


El Cid quiere ahora luchar cara a cara a la mar salada y emprende su viaje hacia donde se pone el sol, el oriente; en esta travesía conquista tierras como: Jérica, onda, Burriana, Murviedro y Almenar. Con la ayuda de Dios el Cid conquista pronto Cebolla, Peña Caidilla, Culleras, Javita y Denia.



CAPITULO II


El Mío Cid se apodera de Valencia y manada un mensaje a Castilla, que todo aquel que lo quiera acompañar en la batalla será bienvenido por el Cid, y en caso de salir victorioso riquezas se le obtendrá por su valentía.


Valencia es repartida entre todos los combatientes que han acompañado al Mío Cid, pero él advierte, a todos aquellos que ahora son ricos están obligados a seguir al Cid tanto en la riqueza como en la pobreza, en la victoria como en la derrota, en la calma como en la guerra.


Gran parte del pueblo de castilla que ahora habita en valencia es apuntado en una lista para no correr el riesgo que el Cid sea abandonado y todo aquel que no haga parte de este documento, de Valencia debe ser desterrado.


Ahora para la felicidad del Cid campeador solo falta reunirse con su familia y para esto manda a traer con Minaya a su esposa doña Jimena y sus dos hijas, aparte manda nuevamente al rey Alfonso otro obsequio esta vez son cien caballos.











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El obispo don Jerónimo va a las tierras de Valencia con la intención de proponer al Mío Cid, fundar un obispado, como muestra de agradecimiento a Dios por las victorias; la propuesta es aceptada y propone que sea don Jerónimo el encargado del obispado, esta noticia también se manda a difundir en Castilla.




CAPITULO III


Minaya llega a los aposentos del rey Alfonso y entrega la enmienda que va de parte del Mío Cid, el rey como muestra de su agradecimiento deja libre a doña Jimena y las dos hijas del Cid, para que en valencia ellas felices puedan vivir.

El rey agradecido los deja partir a ellos y todo aquel que los quiera seguir.


Minaya cumplió con el encargo del Cid y de castilla se prepara a salir, junto a las damas y varios caballeros que le quieren seguir.



CAPITULO IV


El Cid envía caballeros para que escolten a Minaya, doña Jimena y sus dos hijas hasta las tierras de valencia.

Durante el viaje las mujeres son tratadas con gran reverencia; al llegar a Valencia el Cid sale en su caballo que antes pertenecía al rey de Sevilla,

Doña Jimena al verlo se pone de rodillas y junto a sus dos hijas muestran un acto de reverencia.


En el rostro de los dos esposos se ve la alegría después de tantos años de separación.


CAPITULO V


El rey Yusuf de Marruecos la guerra al Cid quiere declarar y de valencia se quiere apoderar, acusa al Cid de falso por usar el nombre de Jesucristo como fuente de todas sus victorias.









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Doña Jimena esta temerosa por no saber la surte con la que correrá el Cid en la batalla que esta próxima a desatarse, su esposo la tranquiliza al decirle que Dios se encuentra de su lado y que de este combate solo grandes riquezas van a ganar.



Como si el Cid supiera lo que va ha pasar, esta vez como en muchas ocasiones sale bien librado y victorioso de la batalla, al rey Yusuf solo que quedo escapar y todas sus riquezas resignarse a entregar.




CAPITULO VI


El Mío Cid anuncia que entregara en matrimonio a las mujeres que siempre han acompañado a doña Jimena y sus dos hijas, mientras él no estaba en compañía de ellas, por otra parte dice que de la boda de sus hijas se hablara después.


La victoria a Yusuf le dejo grandes riquezas y decide enviar nuevamente obsequios al rey Alfonso esta vez por manos de Alvar Fañez y Pero Bermúdez; el rey como es de costumbre recibe los obsequios con mucho agrado y promete al Cid recompensársete hermoso acto.



CAPITULO VII


Los infantes de Carrión proponen al rey Alfonso que interceda por ellos y que hable con Pero Bermúdez y Alvar Fañez, con la intención de pedir la mano de las hijas del Mío Cid, el rey Alfonso parece agradarle la idea y de inmediato envía el recado al Cid campeador, también manda a decir que el Cid es perdonado y puede visitara la ciudad de castilla cuando mejor le parezca.


La propuesta del rey llega donde Mió Cid quien se siente muy a gusto y esta dispuesto a aceptar.









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La reunión entre el rey Alfonso y el Cid se efectúa; cuando el Cid ve a su rey se arrodilla con mucha humildad y después de haberle besado las manos también le besa en la boca. Las fiestas con motivo del encuentro del Cid y su rey no se hicieron esperar.



CAPITULO VIII


El compromiso de la boda se confirma, el rey entrega a los infantes de Carrión a la disposición del Cid campeador, para que después de la boda con doña Elvira y doña Sol haga con ellos lo que le parezca mejor.


El viaje de Castilla hacia valencia el Cid emprende con sus vasallos y los infantes de Carrión con el ansia de que estos a sus hijas brinden mucha felicidad.



CAPITULO IX


El Mió Cid llega a Valencia con sus acompañantes, estos saludan con

reverencia a doña Jimena y sus futuras esposas doña Elvira y doña Sol.

El Cid presenta con recelo para sus adentros a doña Elvira sus futuros yernos, a doña Elvira y doña sol sus esposos.


La boda no se hace esperar y en la iglesia de Santa Maria, don Jerónimo efectúa el casamiento.


Dos años permanecieron en Valencia agasajados todos en paz, pero no por tardar la desgracia tenía que llegar.
















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CANTAR TERCERO


Cobro por el deshonor


CAPITULO I


El Mío Cid dormía cuando comenzó a correr la noticia de que un león se andaba suelto en Valencia, con la intención de que este no interfiriera en el sueño del campeador cubrieron el lugar con mantos.


Los infantes de Carrión por su parte salieron a ocultarse del temor que les producía el saber que posiblemente se tendrían que enfrentar contra el león.


El Mío Cid no tardo mucho en despertarse y se entero de la noticia, pronto salio

a enfrentarse al león, que cuado lo vio agacho la cabeza y se dejo manipular como un noble caballo para ser devuelto a su jaula.



CAPITULO II


El rey Bucar de Marruecos, Valencia al Cid quiere quitar y declara guerra acompañado de cinco mil hombres más.

Los infantes de Carrión temen por su vida y por no regresar al lado de sus esposas.


Don Jerónimo es quien da inicio a la batalla, acompañado da varios valientes el campamento enemigo el comienza a atacar.

Como de costumbre el Cid la guerra consigue ganar y al rey Bucar su espada Tizona que vale mas de mil Marcos logra arrebatar.














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CAPITULO III


De la victoria ante el rey de Marruecos el Cid gran botín pudo sacar, repartiendo entre sus vasallos y donando riquezas al pueblo de valencia.

El no va a Marruecos por más botín, ya que en Valencia lo tiene todo a su merced, pero manda el recado de que en Marruecos reverencias a el se harán

Si así lo quisiera el gran señor.


Agradece a los infantes de Carrión por tan buena decisión, de ha doña Elvira y doña Sol quedarse en Valencia cuidar los dos.




CAPITULO IV


Los infantes avergonzados por las burlas del pueblo de Valencia después de lo ocurrido con el león, deciden llevar sus esposas a las tierras e Carrión.

Mío Cid acepta el viaje y propone la compañía de Albengalbon a sus yernos y sus hijas. En el camino ha Carrión los infantes por ambición a Albengalbon deciden robar después que las infantes el haya abandonado.


Albengalbon se entera de la traición y pide a Dios que el Cid no se arrepienta de la boda de sus hijas con dos amigos del deshonor.



CAPITULO V


El viaje a Carrión continua y los infantes piden a los escoltas que por favor en soledad por un instante dejen a doña Elvira y doña Sol.


Cuando los escoltas están ya lejos de los infantes, aprovechan y ultrajan a las hijas del campeador, según ellos por cobrar venganza alo sucedido con el león.


Felez Muños escolta y primo de doña Elvira y doña Sol por un presentimiento decide quedarse a esperar alo infantes y sus primas; tiempo después de que él estuviera esperando ve aparecer alo lejos a los infantes pero sin la compañía de sus esposas, así que decide ocultarse.

Los infantes pasan junto a Felez pero como no lo ven y este escucha toda la conversación de estos dos sobre lo que había acabado de suceder.




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Felez decide retomar el camino de regreso para encontrar a sus dos primas, cuando las localiza las ve tiradas en el suelo e inconscientes, pero gracias a su ayuda las hace volver en si, luego, las monta en su caballo y las lleva de regreso a la ciudad de Valencia.



CAPITULO VI


El Mío Cid recibe a sus dos hijas con gran emoción y tristeza a la vez y pide al señor que lo tenga con vida para presenciar la segunda boda de sus hijas.

El Cid manda decir al rey Alfonso que cobrara venganza por el deshonor de los infantes de Carrión a quienes toda su confianza el dio.


Los infantes de Carrión traidores y ladrones ellos son, ya que después de su terrible acción riquezas que el Cid les obsequio muy campantes se llevaron a Carrión.





CAPITULO VII


El rey Alfonso es puesto al tanto de la citación por la que esta pasando el Cid y de inmediato ordena un juicio en donde todos los vasallos del rey de Castilla tienen que estar y el que ha este juicio no asistiera de sus tierras será desterrado.


El Mío Cid llega a Castilla y el rey Alfonso con agrado lo recibe y después de la traición por parte de los infantes no permite que el Cid haga ningún acto de reverencia.


El día del juicio el Cid sale hacia las cortes, donde como prometió hará justicia ante sus hijas por aquella traición.



CAPITULO VIII


En la corte de Toledo Mío Cid sus riquezas reclamo a los malvados infantes de Carrión. También a duelo a los dos traidores el Cid reto.

Los infantes quisieron huir al reto bajo la excusa de no tener armas, pero el rey Alfonso no tolero tal acto de cobardía y remedio a esta situación le dio.


Cuando el juicio estaba a punto de terminar a la corte llegaron los caballeros Navarra y Aragón, con la intención de pedir la mano de las hijas del Cid, dándole gran honra a ellos y satisfacción al Cid.


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CAPITULO IX


La batalla por saldar la deuda que tenían los infantes al Cid, no se dio en las tierras de Toledo sino en los campos de carrion.


Pero Bermúdez lucho contra el infante Fernando, en este duelo salio victorioso el vasallo del Cid campeado. Seguido a esto Martín Antonilez se enfrento en combate con el infante Diego quien perdió de una manera vergonzosa, quedando así la deuda saldada.


Las hijas del Cid con el de Navarra y Aragón se cazaron, en una boda mucho mejor que la anterior.


“ved como ha ido creciendo la honra de Ruy Díaz de Vivar el campeador que tiene ya por parientes a dos reyes de España, que lo tiene a gran honor”

“pasan años y llega también la muerte para el que en buena hora nació. El día de pascua ha muerto.

¡Cristo le de su perdón!”


“!así nos perdone a todos, al justo y al pecador!

Estas fueron las hazañas de Mío Cid el campeador.

En llagando a este lugar acabo esta canción”

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